el uso excesivo de la tecnologia

A continuación recogemos algunas de las posibles consecuencias del exceso de uso de las nuevas tecnologías y la importancia de supervisar los tiempos de uso del móvil que hacen los niños:

Permitir a los niños y adolescentes navegar por horas en internet puede dar lugar a una serie de consecuencias negativas. Además de reducir el interés por otras actividades, puede contribuir al sedentarismo, factor predisponente para el sobrepeso y la obesidad y para el desarrollo de enfermedades crónicas como la diabetes, cáncer, problemas cardiovasculares, entre otros.

La dependencia con el entretenimiento electrónico, los juegos virtuales, entre otros, además de afectar la salud a la larga conlleva al individuo al aislamiento y a perder el contacto con la realidad social, emocional y familiar, logrando reducir la habilidad de interacción social y la productividad.

El Lic. Walter Caballero recomienda a los padres hablar con sus hijos con respecto al uso de la tecnología. Estar pendientes de qué sitios frecuentas, prestar interés a sus amistades virtuales, con quiénes habla, tipo de información que comparten.


“La tecnología nos permite hablar con muchas personas, incluso aquellas que ni siquiera conocemos”, advierte el profesional.

Es importante indicarles a los niños y adolescentes los riesgos al que están expuestos en las redes sociales, presencia de páginas no recomendables y gente inescrupulosa, como el caso depredadores sexuales. Indicarles que eviten encontrarse con alguien, sobre todo si solo lo conoce por internet.

Aconseja igualmente establecer horarios para el uso de tecnología a fin de evitar excesos y de esta manera lograr un mejor empleo del tiempo.

Designar responsabilidades a los hijos de acuerdo a su edad. Involucrarles en lo quehaceres de la casa (arreglo de la cama, juguetes, limpieza, etc.)

Promover la práctica de actividades física y de esa manera crear hábitos saludables.

Planificar actividades familiares para fortalecer vínculos. Salidas al aire libre, noche de juegos en la casa, reunión con amigos.

Los móviles son unas de las plataformas de ocio más populares, con miles de apps de juegos disponibles e infinitas posibilidades de visualización de vídeos, por lo que es fácil perder la noción del tiempo y engancharse a su uso. De hecho, los estudios demuestran que uno de cada once menores de entre 8 y 18 años son adictos a las nuevas tecnologías, de modo que los menores sin límite en el us del móvil pueden acabar desarrollando conductas de dependencia.

Pérdida de la socialización

Los niños interactúan menos entre sí, con su familia y con su entorno desde que las nuevas tecnologías arraigaron en su vida, por lo que los progenitores deben asegurarse de que los menores pasan la mayor parte de su tiempo socializando cara a cara con otras personas y sin pantallas de por medio para no generar niños pasivos que no sepan interactuar. El móvil no puede convertirse en el sustitutivo del tiempo de lectura o los juegos con la familia.

Aumento de riesgos

Del mismo modo que quien pasa más horas en carretera tiene más probabilidades de sufrir un accidente vial, los niños más expuestos a la tecnología también son los más explotables y tienen una mayor posibilidad de sufrir abusos digitales.

Radiación de los móviles

Aunque la idea de que aparatos como los móviles o el microondas generan radiación siempre se ha tomado como un bulo, lo cierto es que la Organización de Mundial de la Salud clasifica a los smartphones como aparatos de riesgo porque emiten radiación. Especial cuidado hay que tener con los niños, que son más sensibles y, por lo tanto, tienen más riesgo de contraer enfermedades como el cáncer.

Alteraciones de desarrollo

Los niños que dedican un tiempo excesivo a las nuevas tecnologías pueden sufrir de diversos problemas de desarrollo que alteran su evolución normal, como déficit de atención, problemas de memoria, disminución del rendimiento académico, alteraciones del sueño, problemas de alfabetización y reducción de capacidades.

Enfermedades mentales

Más graves son las consecuencias que afectan a la salud mental de los menores expuestos en exceso a la tecnología, como depresión y ansiedad infantil, trastornos bipolares, psicosis y problemas de conducta que se traducen en un incremento de las rabietas.

Obesidad infantil

El uso de las nuevas tecnologías ha fomentado el sedentarismo poblacional y, con él, el incremento de peso y las enfermedades derivadas de la obesidad, como la diabetes y problemas cardíacos o vasculares.

Conductas agresivas

Por último, pero no por ello menos importante, la exposición de los niños a contenidos con elevada agresividad y violencia puede insensibilizar al menor ante estos actos. Por eso, es importante controlar tanto el tiempo de uso del móvil como saber qué tipo de apps están utilizando los menores.

Afortunadamente, el uso del móvil es seguro siempre y cuando se pongan límites, se eduque en la idea de que el móvil no es un juguete y el uso se realice de forma controlada con aplicaciones como Smartme Family, que supone un recurso para la educación en positivo, de manera que los menores también tengan conciencia de los propios usos para formarles en un uso responsable del dispositivo más personal que puede tener.